Un grupo de 140 voluntarios y científicos se desplazó hace pocos días en la costa ucraniana del mar Negro para limpiar las playas de residuos de plástico. La acción formaba parte de un proyecto organizado por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (UNPD), que tiene como objetivo dar a conocer la amenaza que los desechos de este material supone para la vida marina.

El plástico puede vivir 100 años en el agua, y todas las especies que viven en el fondo marino sufren las consecuencias de la contaminación, especialmente por la presencia de desechos pequeñas. El objetivo es concienciar a las personas del peligro del plástico y cambiar los hábitos de consumo y uso de este material.

Una parte del equipo recogió botellas, fragmentos de redes de pesca y otros residuos, acumulando 25 kilogramos de basura, tanto plástico como de otros desechos no orgánicos. Otro grupo inspeccionó las conchas arrastradas a la orilla del mar, ya que son buenas indicadoras de la salud biológica de la playa.

Las tareas se realizaron el 24 de septiembre, como parte de los Días Internacionales de Limpieza de las playas del Mar Negro, en el parque natural de Biloberezhya Svyatoslava. El área cubierta tiene alrededor de 20 kilómetros de costa y 20 kilómetros más de delta del río Dniéper.

La región está dentro de una importante ruta migratoria para millones de aves que en invierno hacen su camino hacia el sur, como por ejemplo los pelícanos blancos. Las aves migratorias necesitan comer lo suficiente, antes de volar hacia Turquía volando sobre el Mar Negro. Por lo tanto, el plástico no es sólo un peligro para los peces.

Hallazgo preocupante

Justamente el pasado 30 de septiembre las Universidades de Oxford y Bristol han publicado un informe que revela por primera vez evidencias de microfibras plásticas ingeridas por animales de aguas profundas.

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