La sonda llegará dentro de dos años al asteroide Bennu, una gran roca de medio kilómetro de diámetro que podría impactar con la Tierra dentro de unos 160 años si no se desvía de su trayectoria actual. El cohete Atlas V, que transporta la sonda Osiris-Rex, despegó esta madrugada de la base de Cabo Cañaveral. Su destino es el asteroide Bennu, una gran roca que se considera peligrosa porque podría impactar dentro de un siglo y medio contra la Tierra.

El asteroide Bennu, que se encuentra en una órbita próxima a Marte, ha sido clasificado dentro del grupo de Objetos Potencialmente Peligrosos para la Tierra. La NASA estima que hay una posibilidad entre 2.700 de que este asteroide impacte contra la superficie terrestre y calcula que el riesgo máximo de colisión será entre los años 2175 y 2199. A pesar de que todavía faltan años, los científicos de la NASA han decidido poner -se ya a trabajar para evitar el impacto.

Lo primero que necesitan es conseguir el máximo de información sobre la composición y las características del asteroide. Por eso envían la sonda Osiris-Rex. La sonda tardará un par de años en llegar a Bennu, y necesitará dos años más para elegir el mejor lugar para acercarse a la superficie del asteroide y tocarla. La baja gravedad del asteroide puede dificultar esta operación, pero los científicos confían en que la sonda conseguirá coger una muestra de material que permita estudiar su composición.

El Osiris-Rex estará un par de años en la órbita de Bennu y estudiará la forma y estructura para determinar si constituye un peligro real para la Tierra. Después iniciará el retorno hacia nuestro planeta y se espera que el año 2023 se caiga en un punto indeterminado del estado de Utah.

Comenzará entonces el análisis de las muestras y los datos recogidos por la misión Osiris-Rex. En la NASA creen que habrá tiempo para buscar una solución que evite el impacto del asteroide Bennu contra la Tierra, un impacto que constituye una amenaza para la supervivencia de nuestros descendientes.

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