Que la religión tubo un papel primordial en la Europa de la edad medieval no es un secreto para nadie, pero si que es cierto que podemos observar la expansión de las diferentes ordenes católicas por toda Europa a través de la toponimia, esto quiere decir, los nombres que tienen la palabra Sant o Santa en su nombre, a través de ello, podemos entender muchas cosas, así como explicar la evolución en términos demográficos de la Europa occidental. También destaca que sean mucho más típicos en aquellas zonas que después de la caída del Imperio Romano quedaron bajo tutela de reinos católicos. Fuera del antigua Imperio hay muchos puntos rojos.

Por ejemplo, es bastante habitual que en muchos territorios el redoblamiento de las zonas rurales después de la caída del Imperio Romano se hicieran a través de pequeños poblamientos que se organizaban alrededor de una ermita. Este proceso fue muy vivo tanto en la península ibérica como también en Francia e Italia, de hecho, en el mapa se ve claramente como los puntos se concentran en varias zonas. Especialmente destacable es Galícia, dónde los efectos del camino de Santiago y la peregrinación tiene una explicación muy fuerte para entender el gran volumen de “santos” en la zona.

Otra zona a destacar es Cataluña, aquí la explicación es de expansión, la reconquista se hizo a través de pequeños núcleos de población que crecían alrededor de ermitas, que por supuesto estaban dedicadas a Santos. Es muy común encontrar pueblos que se llaman igual “San algo de algo”. Esta forma de que los pueblos o lugares tengan “apellido” es justo la repuesta a que la población del “sur” del territorio se hacía a través de un grupo que salía del punto primero que ya tenia ese nombre.

Este efecto, tan curioso, siglos después se volvería a experimentar en la colonización del nuevo mundo, donde se ponía nombre en honor a la ciudad de origen, aunque en vez de establecer un San y otro nombre, se utilizó la forma “Nueva” que tan típico es de muchas zonas de América. En resumen, que los lugares que tienen San en su nombre nos explican la evolución demográfica de la edad media, así como tendencias y caminos santos, peregrinaciones, repoblaciones o incluso el porqué de utilitzar la formula “Nueva” posteriormente en la colonización.

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