Kylemore Abbey es quizá una de las abadías más fotogénicas de toda Irlanda. Bajo la estricta mirada de las estribaciones de la cadena de Twelve Bens y el lago Pollacapall, se alza imponente este gran castillo neogótico del siglo XIX, una delicia por la tranquilidad que se respira en todo el lugar, que solo se rompe con la llegada de decenas de autocares de forma continuada y sin pausa durante los meses de verano o los días de buen tiempo de la resta del año.

El templo se construyó gracias a un rico empresario inglés y solo algunas de sus alas están abiertas a los visitantes pero se pueden rodear todo el lago y conseguir unas imágenes excelentes de toda la iglesia gótica, y si andamos un poco más podemos pasear por unos increíbles jardines victorianos solo a unos 20 minutos a pie del conjunto. Vale la pena, ya que se trata de un espectacular jardín victoriano amurallado de 2,5 hectáreas con plantas que harán encender toda tu imaginación. Un lujo de visita.

Un detalle más sobre la Abadía de Kylemore

Todo el conjunto estuvo gestionado y dirigido por monjas benedictinas refugiadas de la Primera Guerra Mundial, desde el 1923 al 2010 las monjas benedictinas tenían un colegio para niñas, de esa étapa ha quedado un salón de té y de café donde también podremos encontrar excursiones y paseos por el bosque. Kylemore Abbey es uno de los lugares más visitados de Irlanda por su estampa de Abadía perfecta en medio de una naturaleza especialmente salvaje como es la de la región de Connemara.

Aunque toda Irlanda está repleta de abadías, Kylemore Abbey marca la diferencia por la situación donde está, de la grandiosidad de sus construcciones, así como el gran lago que tiene delante, que le confiere una imagen completamente diferente a lo que normalmente tenemos en la mente cuando hablamos de monasterios y abadías.

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