Cong y el Hombre Tranquilo (The Quiet Man) Cong y el Hombre Tranquilo (The Quiet Man)
Uno de los lugares más preciosos del condado irlandés de Mayo cómo es Cong, caso haciendo de entrada o frontera de Connemara, se trata de... Cong y el Hombre Tranquilo (The Quiet Man)

Uno de los lugares más preciosos del condado irlandés de Mayo cómo es Cong, caso haciendo de entrada o frontera de Connemara, se trata de uno de esos pueblos que cumple con los tópicos de pueblo tradicional de Irlanda. Cong es uno de aquellos pintorescos pueblos de Irlanda que se ha esforzado en conseguir una imagen idílica tanto en sus casas de paja como en sus limpias calles y sus alrededores. Un gran parking para vehículos en las afueras del pueblo nos indica que va a ser un paseo repleto de otros turistas, y es que Cong, o Conga en gaélico, también fue el pueblo donde se rodaron algunas de las escenas de la famosa película de Hollywood el Hombre Tranquilo (The Quiet Man) de 1951.

Los escenarios de la película el Hombre Tranquilo

Así, el pueblo da la bienvenida a los visitantes con las típicas casas con tejado de paja dónde parece que no pase nunca el tiempo. Para los amantes de la película, encontraran rápidamente una estatua en tamaño real de John Wayne y Maureen O’Hara, los protagonistas de la película. También detectarán rápidamente el famoso pub dónde se rodó una de las escenas más míticas de la película, aquella en que se sucede una larga y asombrosa pelea entre los protagonistas. Este lugar es fácilmente detectable gracias al gran número de personas que estarán haciéndose fotos delante de ella intentando no se atropelladas por los vehículos que por allí también circulan con plena libertad.

Pero Cong, no solo es ese sutil regreso a la película de Hollywood, podemos disfrutar de diversos senderos que nos llevan a la abadía y al castillo de Ashford. Recomiendo encarecidamente, una visita a la abadía Agustina, dónde sus grandes pórticos, transición del románico al gótico, son de lo más interesante, además de los claustros de piedra que están tremendamente bien conservados. Otro elemento a destacar, es la sala capitular, las fuentes de piedra y un singular recinto de pesca. Este último se puede encontrar a pocos metros de la propia Abadía, perfectamente señalado, vale mucho la pena ya que es un lugar tranquilo, sereno y dónde se puede dejar llevar la imaginación durante unos largos minutos.

Existen también algunas pequeñas rutas a pie por los bosques de los alrededores, que nos pueden llevar a una gran torre medieval, con unas vistas más que asombrosas de todos los bosques de la zona. Pasear por los caminos también es una delicia, entre verdes arboledas y con ese frescor tan autentico de Irlanda.

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