Andorra, el país de los Pirineos Andorra, el país de los Pirineos
¡Desconectar! Eso es lo que pretendemos cuando salimos de vacaciones, salir de la ciudad, de la monotonía, de la contaminación, del estrés, y vivir... Andorra, el país de los Pirineos

¡Desconectar! Eso es lo que pretendemos cuando salimos de vacaciones, salir de la ciudad, de la monotonía, de la contaminación, del estrés, y vivir un periodo de ensueño lejos de preocupaciones, Andorra responde a todo eso y más. La sensación nada más llegar al país de los pirineos, es frescor, un frescor que invade y golpea el rostro, acompañado de ese aire de pura naturaleza, que hoy en día es muy difícil de encontrar. Aunque este principado tiene como mayor atracción la nieve, en Andorra se puede encontrar mucho más, ofrece magia entre sus montañas y un sinfín de actividades que transportarán al viajero a una experiencia inolvidable, tanto en verano como en invierno.

Un pequeño gran país: el paraíso de la nieve

Más de 190 km de arena fría y blanca, un sol que impacta contra el frío de las montañas y una mezcla de adrenalina y libertad, así es Grandvalira, la estación de esquí más grande de los pirineos, que encontramos en Andorra. Andorra se configura así como una parada obligatoria para esquiadores y snowboardes, un paréntesis entre Francia y Cataluña, otro mundo.

El principado de Andorra es un paraje natural de envidia, otra forma de entender las vacaciones, lejos del estrés y la contaminación de las grandes ciudades. Un total de 468 km² inmersos en un relieve montañoso, con 65 picos que se alzan a más de 2.500 metros de altitud, se tienden al viajero. Viajero que respira de distinta forma en cuanto entra en contacto con el paraje natural que le brinda este país. Naturaleza, simple naturaleza, con aire puro y con un sin fin de alternativas para realizar en vacaciones.

El deporte se alza como una de las apuestas fuertes del principado y el esquí es el mayor protagonista. Andorra posee una amplia oferta de estaciones de esquí alpinas y de fondo, que compagina con actividades complementarias de ocio. El país ofrece tres estaciones de esquí alpino en dos dominios esquiables: Grandvalira (Pas de la Casa-Grau Roig y Soldeu-El Tarter) y Vallnord (Ordino-Arcalís y Pal-Arinsal Mountain Park), ambos suman un total de 177 pistas en 284,5 Km esquiables, 110 remontes mecánicos, los servicios de 700 monitores y 1385 cañones de nieve que garantizan la práctica de los deportes de invierno durante toda la temporada, todo ello en un territorio de 468 kilómetros cuadrados. Esto compaginado con la oferta de Naturlandia-La Rabassa y la del Parador Canaro, hacen de este destino el paraíso blanco.

Y aunque el esquí se alza como el deporte estrella de Andorra, no es el único, el país de los pirineos ofrece alternativas para aquellos deportistas que busquen otras sensaciones de invierno diferentes. Los paseos con raquetas tanto diurnos como nocturnos, las excursiones de trineos tirados por perros, la construcción de iglúes, los descensos con bicicletas de nieve, el telemark, las salidas en motos de nieve o el patinaje sobre hielo en el Palacio de Hielo situado en Canillo, son sólo algunas de las alternativas que ofrece el paraíso blanco.

Sin duda la naturaleza es la máxima protagonista en Andorra, esa naturaleza que se tiñe de blanco en invierno y deja paso a toda esa arena fría que facilita la práctica de deportes blancos, con el esquí a la cabeza. Pero también esa naturaleza que cambia de color en primavera, otoño y verano, abandonando el blanco para dejar paso a los tonos verdes, marrones y amarillentos. Y aquí el deporte también es una de las prácticas más solicitadas en este destino montañoso. Ahora el deporte blanco se coloca en un discreto segundo plano, dejando paso a los deportes de aventura como el senderismo, rafting, puenting, barranquismo, rutas a caballo, paseos en quads, escalada, tirolina, etc. Todo dentro de un clima mediterráneo de alta montaña en el que las temperaturas en invierno son frías y en verano son suaves, con un porcentaje muy alto de días soleados y clima seco.

Y aunque la naturaleza y el deporte al aire libre son propuestas obligatorias en este destino, el viajero puede dar un paseo por la calle principal de Andorra la Vella, para protagonizar una sesión de compras en toda regla o para relajar el cuerpo después de tanto ejercicio en el balneario Caldea, donde se puede disfrutar de toda una jornada de masajes, baños relajantes y termales, aceites, tratamientos de belleza, etc.

Con todo esto, la diversión está servida, deporte, naturaleza, relajación y compras, qué más se puede pedir para un destino de vacaciones.

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