Ubicado al nordeste de Tanzania y con más de 5.000 metros de altitud, el Kilimanjaro es un tesoro que atrae a miles de montañistas. Escalar o realizar un safari es una propuesta ideal para todos aquellos que gozan de espíritu aventurero. Conformada por  tres volcanes inactivos, esta imponente montaña es uno de los destinos preferidos de quienes visitan África.

Los volcanes que forman el Kilimanjaro son atractivas formaciones que no escapan a la mirada de los visitantes. Al este se encuentra el volcán Mawenzi, al oeste el Shira y entre ambos se levanta el Kibo. Este último es el que presenta mayor altura, 5891 metros, y es el pico más alto del continente.

El descubrimiento de este majestuoso sitio fue a mediados del siglo XIX. En 1848, Johannes Rebmann exploró la montaña despertando interés y polémica en todo el mundo.

En octubre de 1889, Hans Meyer, Ludwig Purtscheller y el guía Yohanas Lauwo llegaron hasta su cúspide. La conquista significó una amarga disputa entre protestantes y católicos que se disputaban la zona como tierra de evangelización.

No fue hasta 1961 que la región pudo lograr su independencia; ya que anteriormente fue, en un primer momento, colonia alemana y luego británica.

En la actualidad la imagen del Kilimanjaro ha atravesado fronteras convirtiéndose en un icono de la geografía mundial.  Asimismo ha sido inspiración para numerosos artistas que ven en ella una evocación de la fantasía y del misticismo.

El Kilimanjaro tiene más de diez rutas para practicar el senderismo y el alpinismo, sin embargo, la más frecuentada se denomina Machame. El camino pasa por el sitio conocido como Barranco, luego continúa entre el Shira y el Kibo antes de llegar a Lava Tower Esta ruta presenta un recorrido de más de una semana, tiene una duración de nueve días y seis de ellos son en marcha.

Desde el aeropuerto de Madrid o Barcelona se organizan viajes para visitar esta imponente montaña, encabezados por guías franceses y tanzanos, expertos en alta montaña.

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